domingo, 17 de enero de 2010

Emilio Scotto, el argentino que dio la vuelta al mundo.

Lo consideran uno de los exploradores más importantes del planeta. En 1985, Emilio Scotto cerró la puerta de su casa en Buenos Aires con la idea de recorrer cada pedazo de tierra en nuestro mundo. Dejó todo para cumplir su sueño. 10 años después, en 1995, volvió, pero ya nada sería lo mismo. Recorrió casi 760 mil kilómetros, conoció los 6 continentes y puso el pie en 232 naciones, siempre, con su fiel compañera de viaje: su moto. A cada instante con ella. Sólo usó una, aunque le tuvo que cambiar el motor una vez y miles de veces los neumáticos. Sin contar la incalculable cantidad de litros de combustible y aceite.

Vivió emocionantes momentos, tanto buenos como malos. Fue recibido por personajes tales como el Papa Juan Pablo II, Maradona, Raúl Alfonsín, y muchos otros más. Fue acusado de narcotraficante en África y de querer asesinar a un presidente. Una travesía de locos.



Lo que Usted hizo, ¿lo había soñado de chico?

Si, a los 8 años le dije a mi madre que me iba a dar la vuelta al mundo. No sabía cómo ni en qué, pero sabía que eso era lo que tenía que hacer en y con mi vida.

Cuando se fue de su casa, ¿qué le dijo a su familia? ¿Cuando pensaba volver en principio?

En mi fuero íntimo me despedí para siempre. Sabía que aun logrando regresar algún día, semejante expedición al mundo cambiaria todo.
Pensaba regresar en 6 años, y tardé más de 10, aunque la realidad es que finalmente, nunca regresé. O por lo menos no regresó el mismo que partió. Ese fue el precio.


¿Cuál fue el lugar que le sorprendió? ¿Cuál le decepcionó?

Todo, absolutamente todo me sorprendió, porque me entregué a cada lugar, cada ciudad, cada país, cada persona, cada costumbre, con total devoción. Fui un explorador aprendiendo, no enseñando. Fui chino en China, ruso en Rusia y africano en el continente salvaje. Fui seguidor de Jesús en el Vaticano, de Alá en las tierras de la Meca, Judío en Israel, y budista en el Asia de Sidharta Gautama.
Ningún país me decepcionó, sólo hubo algunos que me gustaron más y otros menos. Alguna nación me hizo amarla, y alguna otra odiarla, pero hoy se que eso fue por las circunstancias del momento, y no por una constante.


¿Cual fue el peor y el mejor momento de su viaje?

El mejor momento no lo descubrí hasta muchos años después. Es hoy cuando se que el mejor momento fue cuando dejé todo y partí.
El peor, en Liberia, África. Estuve preso 7 días acusado de haber ido a matar al presidente, y querían que confesara. Me pegaban cachetadas con la mano abierta siempre del mismo lado de la cara. Aunque también fue terrible cuando escape de la guerra de Somalia con la moto en un barco de carga, y casi se hunde en medio de un tifón en el Mar Rojo.

¿Cambió su forma de ser, en relación a aquél que se fue y estuvo 10 años recorriendo el mundo?

Aquél que partió, ya no existe. Murió.

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