miércoles, 6 de enero de 2010

Aprender y prevenir, antes que curar

Según la Organización Mundial de la Salud "el tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en los países en desarrollo". Se afirma que "en el mundo, una de cada tres personas fuma, lo que equivale a 1.600 millones de habitantes". Además vale recordar que casi el 80 % de estas personas vive en países de ingresos medios-bajos y esta tendencia sigue en aumento. Asimismo, otro dato arroja que son 80.000 los jóvenes que día a día empiezan a fumar.

Otros datos de dicha Organización demuestran que la población de entre 18 y 24 años es la más fumadora (37 %). Por el otro lado, los mayores de 65 son los de menor consumo, con un porcetaje que ronda el 8 %.



No obstante, lo más peligroso del cigarrillo no sólo son sus componenetes. Que su consumo sea legal en todo el mundo es uno de los factores más influyentes. Y acá aparece el "Sr. Dinero", debido a que la industria tabacalera necesita mercado, por ende, la única forma de mantener el "negocito" es conseguir nuevos fumadores. En otras palabras, seguir enfermando a miles de personas cada día.

Se estima que para el 2020, 6.900 personas mueran a causa de cáncer de pulmón, una de las consecuencias más fatales provocada por el consumo de tabaco.

Para darse una idea, nuestro país posee una de las tasas de tabaquismo más alta de América Latina. De acuerdo a una información recogida por el Ministerio de Salud de la Nación en 2005, en la Ciudad de Buenos Aires el 34 % de hombres son fumadores, mientras el porcentaje de mujeres fumadoras ronda en el 30 %. Además, el impacto del tabaco en la mortalidad de la población argentina es significativo, ya que 16 de cada 100 muertes son por esta causa.

La salud es vital para la vida de un ser humano. Mientras las industrias tabacaleras continúan obteniendo grandes ganancias de este nefasto negocio, los gobiernos hacen "vista gorda" y cuentan también billetes mientras sus ciudadanos se enferman y mueren.

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